Efecto de los árboles
Además de satisfacer la necesidad instintiva de refugio, los árboles colaboran a mejorar el
ambiente físico cercano. Si se plantan densamente reducen con gran eficiencia los sonidos del
entorno. La superficie de las hojas retiene el polvo y filtra el aire. También, la vegetación
asegura la privacidad visual y disminuye los efectos de deslumbramiento.
Un aspecto especialmente beneficioso de los árboles es su efecto térmico.
Es muy importante decidir correctamente cual es el tipo de árbol a utilizar. Para ello hay que tener en cuenta la forma y las características del árbol, tanto en verano como en invierno, así como también su papel de protector natural.
Durante el invierno las pantallas constituidas por una arboleda perenne en la fachada sur, reducen las pérdidas de calor de un edificio. En verano, la superficie del césped y las hojas absorben la radiación, y su proceso de evaporación puede enfriar la temperatura del aire.
Los árboles de hoja caduca son especialmente útiles cuando se encuentran situados cerca de las fachadas, ya que una de las condiciones necesarias para el control solar es la de no interferir la radiación solar durante el invierno y reducirla en el verano. Las enredaderas constituyen otro elemento de control natural del calor, refrescando el aire a través de la evaporación y proporcionando sombra a la superficie que cubren.
Un aspecto especialmente beneficioso de los árboles es su efecto térmico.
Es muy importante decidir correctamente cual es el tipo de árbol a utilizar. Para ello hay que tener en cuenta la forma y las características del árbol, tanto en verano como en invierno, así como también su papel de protector natural.
Durante el invierno las pantallas constituidas por una arboleda perenne en la fachada sur, reducen las pérdidas de calor de un edificio. En verano, la superficie del césped y las hojas absorben la radiación, y su proceso de evaporación puede enfriar la temperatura del aire.
Los árboles de hoja caduca son especialmente útiles cuando se encuentran situados cerca de las fachadas, ya que una de las condiciones necesarias para el control solar es la de no interferir la radiación solar durante el invierno y reducirla en el verano. Las enredaderas constituyen otro elemento de control natural del calor, refrescando el aire a través de la evaporación y proporcionando sombra a la superficie que cubren.
Para conseguir un eficaz efecto de sombra, los árboles deberán colocarse estratégicamente. A
primera hora de la mañana y al ocaso, el sol pasa muy bajo, por lo tanto los árboles
proporcionan su mayor provecho cuando se colocan en lados noreste y noroeste. Al medio día
el sol se encuentra en lo alto y sus rayos pueden ser fácilmente interceptados con un voladizo.

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